domingo, 18 de junio de 2017

Fandiño

Lo que más me conmueve en la muerte de Iván Fandiño es la libre aceptación de su destino. Como todos los toreros, cuyo rostro grave y circunspecto vemos cada día en las corridas, "sabía" que podía morir. Nosotros nos olvidamos de ello, pero ellos conviven diariamente con la muerte y prefieren, como dijo Rilke, "morir su propia muerte", no la muerte de los médicos o de los accidentes de tráfico.

Invocar a la muerte, la diaria convivencia con ella, engrandece la condición humana. Desde una perspectiva existencialista ya advirtio Heidegger que el hombre es "un ser para la muerte", dar sentido a la muerte es una parte no menor de la tauromaquia, que exige regularmente este tributo de sangre, inapelable.

Este es el único reparo moral que puedo encontrar yo en los toros, lo único que justificaría su prohibición, pero sería impugnar el libre albedrío, que nos permite cada minuto decidir ser bueno o malo. Yo entiendo que desde un punto de vista racional o ilustrado una lectura litúrgica y sacrificial, pueda escandalizar a los bienpensantes del siglo XXI, pero el hombre no es racional y las razones del corazón son pascalianamente ininteligibles.

Engrandece el héroe esta fiesta ancestral, como aquel aviador irlandés de Yeats que preveía su muerte y la igualaba con su vida, ese tumulto entre las nubes; entre las plazas y las dehesas en el caso de Iván. 

Comprendo, por otro lado, la perspectiva animalista, porque a mí me emociona tanto como al primer abolicionista la muerte de un animal; pero no puedo evitar pensar que esa humanización de la naturaleza no deja de ser una operación humana, una transferencia de nuestros buenos sentimientos a un universo, lo animal, donde no rigen las leyes morales. Mientras exista dolor humano en el mundo creo que los esfuerzos por abolir la tauromaquia merecen empeños dignos de más alta causa. Pero no deja de ser una opinión, comprendo su rechazo porque lo tuve de niño y amo al reino animal, como al vegetal y al mineral. 

¿Por qué entonces soy taurino? Por razón de belleza, desde luego, pero creo que, sobre todo, por una cuestión moral, la de quien evidencia que la vida humana es tan sagrada que puede y debe ser entregada por los demás. Podrá no haber toros, pero siempre habrá toreros, héroes capaces de vivir con la compañía de la muerte, señalando con la luz de oro de su traje, la que comparten con el sacerdote y el militar, que la muerte no es el final y que, si acaso lo es, merece la pena sacrificarla por nuestros semejantes y hermanos. 

Descansa en paz, Iván, 

Paz para el héroe.

martes, 13 de junio de 2017

Cuarto de estudio

Por este alféizar
se fugaron los sueños 
que no soñaste. 

Noches en vela
robadas a la vida
para la muerte.

La sombra habita
bajo la vieja almohada
que te recoge.

Ahora que has vuelto
¿quién te envía a los buitres
de la memoria?

Honda es la noche,
sin ninguna esperanza
ni perspectiva.

Mira, eres tú,
otra vez reclinado
bajo tu flexo.

Era tu alma
esa luz mortecina
sobre la calle.

Acaso el sol,
pero nunca venía,
pudo salvarte.

Solo la música
y sus ondas oro
te dieron luz.

En lo profundo
aún palpita su júbilo
dulce y narcótico.

Huye en la góndola
de la antigua belleza
sin ser notado.

Acaso el sol.


Madrid, junio de 2017

martes, 23 de mayo de 2017

Gusanos y gusanito



En la caseta nº 28 de la Feria del Libro de Sevilla, librería EL GUSANITO LECTOR, en la Plaza Nueva hasta el próximo domingo, esta a la venta "Gusanos de seda".

Luego seguirá a la venta en esta maravillosa librería de la Calle Feria.

Los gusanos de seda se sienten felices con su amiga la oruga de oro.

martes, 16 de mayo de 2017

Queridos toscanos

... nos vemos en un rato.

A las 19.30 en la Biblioteca de Sevilla, con Gonzalo Gragera.

¡Gracias Gonzalo!


miércoles, 10 de mayo de 2017

La puerta prodigiosa


Este jueves 11 de mayo a las 20:00h debes pasarte por la Casa de la Provincia para hacerte con una llave misteriosa. 

Mira el cartel de más abajo, es una fiesta.

¿Qué puerta abre esta llave misteriosa de Lutgardo García Díaz?

Las llaves misteriosas, esto es, las que están llenas de misterio -no las llaves escondidas- abren solo las puertas prodigiosas, a saber: las del Príncipe en la Maestranza, la de la rosácea Iglesia del Salvador un Domingo de Ramos en Sevilla, o las hondísimas puertas del tiempo.

La llave misteriosa de Lutgardo García abre la puerta de una fragua abisal, de un estrecho pasadizo que conduce a la historia telúrica de lo jondo. 

Este libro es nuevo, completamente nuevo, a diferencia de los libros de poesía que se publican ahora, los buenos y los malos, este libro no lo has leído antes.

Lorca, en su "Poema del Cante Jondo" escribió los poemas japoneses que dan el cristal del flamenco, pero el mismo era un cantaor preso del duende, sus poemas son flamenco en sí, para decirlo por Kant(iñas); no pocos autores han escrito estremecedores poemas sobre los faraones y las bacantes que rugen en el sur, pero han escrito en realidad de su miedo, del estremecimiento que  sacudió a Rilke cuando se quemó con el baile de fuego de una bailarina española.

Insisto: no lo has leído antes porque no existía nada parecido. Es un discurso lírico sobre la historia, mejor, sobre los héroes, que han dicho su pena en los tablaos y los reservados de los señoritos. Hubiera podido llevar el subtítulo de aquella serie de documentales legendarios: "Rito y geografía del cante".

Asistimos aquí, una vez giramos la llave y su misterio, a una procesión de almas trágicas que desde los coros del infierno y la polifonía de Pound alzan sus brazos y nos toman del rostro para sorbernos el alma mirándonos a los ojos.

No soy aficionado al cante, mi oído es ¡ay, ayayay! demasiado sinfónico, pero siempre me ha estremecido a cuenta gotas, sobre todo cuando descolgada de un balcón se suicida la saeta en los días en los que voy por las calles del centro hasta alcanzar el nivel justo de incienso en sangre. También me ha partido en dos muchas veces una guitarra, porque nací en el país donde florece el limonero.

Gracias a esta llave se ha abierto ante mí una puerta nueva y prodigiosa, quien tras leerlo no reconozca que ha corrido a escuchar las grabaciones remotas de la Niña de los Peines, del Caracol, de Mairena, miente. Es seguro que miente.

Es imposible no querer peregrinar hacia las geografías míticas de este rito ingobernable cuando uno pasa estas páginas. Debes leerlo incluso, y sobre todo, si eres refractario a lo que es mal entendido como castizo o racial.

Para ayudarnos, hay al final del libro un prontuario, que a la manera de los viejos almanaques de las dinastías toreras, con un eco malevo y borgiano, nos ayuda a seguir la estela de unos nombres que los no iniciados desconocemos.

Que el cante, sin grabaciones, haya pasado por la memoria gitana de la estirpe a través de los siglos y los arrabales es algo abrumador y aquí se explica.

Este diccionario del final es otro libro de poemas en prosa.

Pero no he venido aquí a tocar las palmas ni a tocar la guitarra para acompañar al cante, bellísima edición por cierto la de Renacimiento con dos viñetas de Pedro Serna y unas palabras de Juan Lamillar que dan en la hora cabal del libro. 

Dejemos que el poeta se arranque y van aquí dos breves fragmentos, del primer poema del libro y de su correlato en prosa final.

Esta llave misteriosa abra las puertas del cante, y el cante es un abismo que nos supera a todos, porque nace de la sinrazón de la especie, de la locura, de la belleza convulsa, nunca académica, de los ángeles terribles.

LA QUEJA

DESPUÉS que Manuel Torre terminara el dictamen
sobre gallos ingleses y carreras de galgos,
aflojó con torpeza el nudo del pañuelo,
recuperó las nasas de los fondos marinos
y apuró aquella leche de Cazalla con agua
que le encendió en la lengua limaduras de azufre.
Alguien tomó el teléfono y a través de los hilos
de cobre machihembrado corrió, de poste en poste,
la queja de aquel hombre para oírse en Madrid,
en un cuarto encendido. Allí, sobre el piano,
con su bata de seda Federico escuchaba,
como un callado escriba, la voz del Faraón
que al fin había surgido, poderosa, profunda,
como el viento en las cañas de la orilla del Nilo

(…)

MANUEL TORRE: (…) Le llamaban “majareta” por su libertad, su estrafalario gusto por los galgos y los burros y su personalidad, que no atendía a normas sociales. Había que esperarlo hasta que, impulsado por quién sabe que soplo, quisiera cantar. Los que lo escucharon en ese trance –así le ocurrió a Alberti y a Lorca- lo describen como algo grandioso e inolvidables. (…) Sus saetas, en madrugadas de aguardiente y antifaces de terciopelo verde, eran celebradas con pañuelos blancos...


Gracias, Lutgardo García, por esta punta de diamante que hace sonar las circunferencias del alma.


jueves, 4 de mayo de 2017

Abanico

Varillas de marfil
                          -de Filipinas-.
Sobre el país de seda,
motivos orientales:
guirnaldas blancas de camelias
y un largo embarcadero
junto a una hilera de sauces.

Arden en el recuerdo 
la flor de la canela y el bauprés
del galeón lejano de Manila,
y la caña de azúcar y el café
y la hoja dormida del tabaco
por el guadalquivir de las guajiras.

En las tardes de toros y saetas,
¿qué grandes ojos negros ocultaron
las lentas filigranas del nácar y la espuma?   
¿Y qué deseo secreto
moría en el oriente de su ocaso
transparente de bruma?

Abro otra vez el abanico,
el frágil esqueleto de sus flores,
y es como descorrer la vela
de un palacio en ruinas
donde yacen las sombras de otro siglo,
vueltas polvo de oro las violetas del tiempo.

La Sombra.
                 La Sombra vendo.


Abanico de marfil y seda de mi abuela Enriqueta Huelva Bauzano (Sevilla, 1911-1976)

"La sombra vendo", Marifé de Triana

miércoles, 26 de abril de 2017

Arco de triunfo

“Para un andaluz, la felicidad aguarda siempre tras de un arco”
(Luis Cernuda, “Ocnos”)

Para decir la gracia
de esta cimbra de mimbre y rosas rojas
calle el laúd de jade,
aquí no sirven
la claridad del zen y el ikebana.

Para explicar la luz
apresada en las redes de esta pérgola
no basta la razón,
laurel de Grecia,
ni la lira de Safo o la de Alceo.

En cada rama arde
algún verso de Góngora o de Herrera
y coronas de pétalos
imploran a Rioja
la púrpura escarlata del barroco.

Sobre el umbral abierto
de la casa pequeña y encalada
se alza un arco de triunfo
hecho de flores
como jamás lo atravesó Trajano.

La arquitectura crece
de la tierra amasada con el tiempo
igual que un surtidor
y la belleza
se torna inevitable con los siglos.

La eternidad aguarda
tras un arco andaluz de rosas rojas,
de rosas a raudales,
ríos de rosas
en el hondo torrente de la sangre.

Primavera en Sevilla, (JMJ, abril, 2017)

martes, 18 de abril de 2017

Martes Santo

No fumo tabaco, ni siquiera ¡ay! el tabaco azul, antiguo, plúmbeo con su atlántica nube ultramarina de torrefacta intensidad. Soy en cambio un fiel adicto del principio cartesiano que rige con su tortuosa geometría la carrera contra el tiempo en que la ciudad deviene esta semana: incienso, luego existo. Sigo, en esta tarde verde de la Candelaria, en las altas palmeras de los muros del Alcázar de Cristo o en las temblorosas gitanillas de Santa Cruz, la senda inextricable de dos sierpes enlazadas. Como largas vaharadas de verde marihuana el incienso se enrosca al son irisado de los clarinetes que como cigarros puros entonan su lánguida habanera de melancolía. María, en su alto trono de rítmica pureza luminosa aplasta con el dulce nombre de sus ojos a estos largos ofidios de ensueño y perspectiva. Narcotizado, me sumo en un profundo éxtasis en que tililan los astros interiores como otra serpiente de luciérnagas dormidas. Aspiramos el humo y queremos morir de amor ante tanta María.

María de la buena.



domingo, 16 de abril de 2017

Domingo de Resurrección

Lázaro o la hija de Jairo salieron de la muerte, pero volvieron a ella.
La Resurrección cristiana no es una regresión a la vida biológica, es la destrucción absoluta y universal de la muerte.
Esto explica por qué en las Escrituras no reconocen al Maestro aquellas personas que habían compartido con él las últimas horas.
Es, obviamente, una cuestión de fe, pero no guarda relación alguna con el culto a los muertos de primeros de noviembre, ni la proliferación de la ficción "zombie".
Esto, por vía indirecta, como hacen los medios con la glorificación de la magia en las películas infantiles para desarticular el concepto de milagro, no es más que un mecanismo de simplificación relativista, de alguna forma impuesto, para que al repasar los Evangelios procedamos a un análisis de perfil bajísimo, como si se tratara de un cuento de hadas.
Y nadie cree en los cuentos de hadas.
Pero sucede que el mundo es más antiguo que el mundo y que tampoco en la tercera década del imperio se creía en los cuentos de hadas, si acaso se creía en algo.
Jesús resucitado se "manifiesta" no solo a sus discípulos, alguno de los cuáles aún así no creía, sino también a quien no pudo verlo en vida, Pablo, el apóstol de los gentiles, fue el primero en afirmar la trascendencia de la Resurrección, quien solo pudo sentirla como la sentiríamos nosotros.
No escribo esto con ánimo de explicarme a los descreídos ni de reforzar la fe de los creyentes, solo quiero manifestar que los católicos creemos en la razón, en la ciencia, en la experiencia visible.
Decimos, con el joven sabio Pascal que hay razones del corazón que la razón no entiende y que el milagro de la Resurrección cristiana, no es la de ese joven dios primitivo que renace en la mitología, ni la de la primavera que vuelve, en eso es muy fácil no estar de acuerdo. Al cabo nos desintegramos, en el peor de los casos, en el Cosmos.
Creemos en algo más, en la doble intersección de la divinidad en la historicidad del hombre, sucedió en la Encarnación y sucede ahora en la Muerte. El hombre es más que un saco de huesos. Esta evidencia es natural a nuestra condición, como lo es la de nuestra inmortalidad.
Llegados a este punto, y pensando a quienes aún leerán esto enrojecidos o iracundos por lo que considerarán un remedo retórico de la fe del carbonero, acudo a los orígenes: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.”, dice el Evangelio en la oscura parábola que más abajo os copio.
Feliz PASCUA DE RESURRECCIÓN
________________________________________-
Lucas 16,19-31 En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: – «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: “Padre Abrahán, ten piedad de mi y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. ” Pero Abrahán le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.” El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.” Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.” El rico contestó: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.” Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

martes, 11 de abril de 2017

XXV Aniversario

Para mis compañeros del Colegio San Antonio de Padua de Cáceres, Quinta del 74


Hoy tienes otra vez dieciocho años,
ha soplado de nuevo aquella brisa
de juventud que reúne a los extraños.
en guirnaldas de juegos y sonrisas.

A mitad de la vida los peldaños
de la angustia se suben más deprisa,
pero también el corazón se irisa
y aprende el alma a atemperar los daños.

Este tiempo presente del ahora
este presente tiempo recobrado,
no sujeto a los días ni a las horas,

este nuevo presente regalado
te acompaña otra vez, hora por hora,
y el futuro es feliz en tu pasado.

1 de abril 2017
XXV Aniversario Promoción 1992 Colegio San Antonio de Padua
Cáceres




Martes Santo (Barrio de San Lorenzo)

Bajo el velo del vino y el humo de las cocinas tabernarias el cofrade se tambalea por la ciudad. Va hacia la noche honda, atraído por un rumor remoto de tambores, por el vibrante temblor de un órgano profundo en el que gimen los sagrados latines de la tristeza. Va solo, por calles ignotas donde crece la yerba de los sueños, turbios callejones donde la luz  espectral de las farolas crucifica las vaharadas profundas del incienso. Hay un imán poderoso que lo llama esta noche, alta de vino y de dolor, ¿a dónde? Ni siquiera él puede saberlo y, como una lejana ave migratoria que buscara su nido, acude el cofrade a las racionales rectas y anchas calles del barrio de San Lorenzo, donde moran los duendes de la Soledad, y, en cada rincón, esquina o azulejo recoge una pieza de oro para el museo portátil de su ebriedad, hecha de penas y de veracruces.

Sevilla, noche del 10 de abril (JMJ)

Domingo de Ramos (Parque de María Luisa)


Sobre la nívea ladera del Mont Blanc, el eslalon de los gorriones. Nubes metálicas de globos de colores surcan las cordilleras de palmeras y árboles de Indias. En el melancólico parque de los Montpensier baten las alas de Bécquer y la mañana azul de cristal adquiere la tonalidad rosácea del algodón de azúcar. El reino de la infancia y el reino de los cielos se confunden en este bosque naïf por el que a veces cruzan remotos carruajes de otros siglos de niños y de rosas en las pérgolas. Las salomónicas columnas del incienso se enroscan como sierpes a las torres áreas de la plaza de España y fugaces aves del paraíso nos rozan con su flecha naranja y verde camino del Nuevo Mundo. La virgen de la Paz va por el parque, trae con ella la plata restallante y el alpino frescor del Porvenir. Más o menos a esta hora, en la primavera universal de Juan Ramón Jiménez, desciende hasta Sevilla el Paraíso.


Regiones devastadas

(Primera lectura, madrugada del lunes santo)

Puede ser el vino, puede ser el nivel de incienso en sangre, pero ciertamente creo que el último libro de poemas de Guillermo Carnero, "Regiones devastadas" publicado este mes de abril por la Fundación Lara, y leído por las callejas, las tabernas y los bares de Sevilla, es uno de los mejores libros de poesía que he ha caído en mis manos en los últimos años. Concebido como un cuaderno complementario de apuntes a sus últimos libros, de los cuales "Las cuatro noches romanas" ya me conmovieron profundamente, creo que estos poemas, más breves y contenidos, herederos de su lejano culturalismo de alta intensidad, pero matizados por la emoción y una contemplación ática y serena de la vida, pueden ser lo mejor de su obra. No son simples notas al margen, tienen vocación de permanencia.

Hoy lo releeré.


domingo, 9 de abril de 2017

Epitafio

Yace aquí JMJ
nefasto ajedrecista, mal botánico,
para alguno
un sí es no es idiota,
algo pedante,
no indigno amirador de don Miguel de Unamuno
y poco pinturero.
Quien, por pacto satánico,
(un pacto rubricado por el Dante,
un pacto de verdad, de los de antes)
para vencer el pánico
vivió como Ingeniero
cuando hubiera querido haber querido ser torero,
parecerse a Machado,
Antonio y Don Manuel,
el mismo hado.
En sus últimos días cortó flores
y escribió muchos haikus de colores.
Deja esposa y dos hijas que lo quieren
sufrió entre hombres, murió con sus mujeres,
espumosas y blandas como el lecho de Leda:
hoy horadan su carne los gusanos de seda.
JMJ-Domingo de Ramos 2017.

Parque de María Luisa, JMJ

domingo, 26 de marzo de 2017

Ontología

“And the fire and the rose are one.”
T. S. Eliot, “Little Gidding” (Four Quartets)

Botón de rosa, JMJ (Sevilla, 23 de marzo 2017)


















¿Has oído la música del ser
descender al abismo de la rosa
desde la rosa en sí de la armonía
hacia la rosa en mí del corazón?

¿Es más rosa la rosa o menos rosa
en su ingrávido estuche como llama
sobre la hoguera verde de la hojas
cuando es sólo potencia de existir?

Siente ahora a la rosa desangrarse
por el hondo torrente de tus venas,
eres sangre y esencia de la rosa,
su incendio y su ceniza, la sustancia

del lento devenir donde acontece,
en el jardín del tiempo y la materia. 
Nada puedes hacer por redimirla
del  naufragio profundo de la nada.

Marcha uncida su muerte con la tuya,
hacia el barranco ignoto de los ríos
que arrastran el olvido y la memoria,
más allá de los límites del sueño.

Pero basta saber solo una cosa
para alcanzar a comprenderlo todo
presta oído a la música del ser,
mira el fuego que arde entre ella y tú.

Rosa,  (JMJ, Sevilla, 26 marzo 2017)






"La soledad del aguacero" de Rafael Adolfo Téllez se presenta el martes en Sevilla

El próximo martes 28/03/2017 vuelve a Sevilla desde la campiña mi querido poeta RAFAEL ADOLFO TÉLLEZ.
La poesía de R. A. Téllez vive en el misterio y siempre hace temblar el espíritu, en ella nos hablan los fantasmas de un mundo ido, un coro de sombras que se escucha en el viento último de la tarde y se difumina bajo la lluvia del tiempo. 
Lejanos colonos y padres peregrinos de la Europa Central habitan en las colonias rurales de Olavide para decirnos nuestra propia tristeza extrañada y rendida ante lo ignoto.
Será en la Biblioteca Pública Provincial Infanta Elena
La soledad del aguacero
Publicado por editorial Renacimiento
19:30 horas
En el acto intervienen José Julio Cabanillas y Fernando Iwasaki.
Toda la información en este enlace:





jueves, 23 de marzo de 2017

H2O=Venecia

Para Juan Lamillar por sus “Notas sobre Venecia”

Voy a explicar la fórmula del agua
según el último tratado del Consejo
y los grandes cabildos consulares.

La H silenciosa
levanta en la Piazzeta sus columnas
y traza su callada pasarela
de espejos y de arañas de Murano
en la logia de los palacios
o en el mudo murmullo
del Ponte dei Sospiri.

El 2 es un bosquejo
del Gran Canal abierto en la belleza,
pero también la proa de las góndolas
y la góndola misma que lo surca
altiva como un cisne
y negra como un sueño.

Bajo el aro dorado de la O,
arde el mar de la luna y sus eclipses
y el redondo reflejo narcisista
de un puente enmascarado.

Según los viejos usos de Bizancio,
la fórmula también puede escribirse
de oriente hacia occidente, para ello
con dulzura de orfebre enderezamos
el zarcillo del 2, hilo de oro
del admirable campanil:

OH!
        
¡Venecia!

miércoles, 22 de marzo de 2017

Equinoccio de primavera

Miles de estrellas
en las cartas astrales
de los naranjos.


domingo, 12 de marzo de 2017

Tulipán

Esta luz de Vermeer 
y estas sombras de Rembrandt.
Tulipán (JMJ, marzo 2017)

jueves, 2 de marzo de 2017

Ácido sol

Naranja china
todo el jardín orbita
en torno a ti.

domingo, 26 de febrero de 2017

La la Land

Imaginad que os espolvorean los párpados con estrellas, casi como en el "Sueño de una noche de verano," o que alguien ilumina con luciérnagas todos los jardines de la ciudad. Este cuento de hadas, con una Titania y un Oberón en estado de gracia, no tiene más pretensiones que explotar la dulzura y la melancolía, y lo hace con una delicadeza suave enfilando sin miedo el abismo del candor. 

Con "La la Land"  la gran pantalla vuelve a ser una fábrica de sueños, ese Cinema Paradiso y su guirnalda americana de besos imposibles, pero indelebles, grabados en la retina plateada de los recuerdos. Ya la vida real  se encargará por sí misma de echarnos de la sala.

Existe el eros griego, existe el ágape católico como existe la pasión endemoniada, pero lo primero que existe es el amor adolescente al amor mismo, y ese sentimiento romántico y almibarado unido al desengaño de las vocaciones fantásticas, que tantas veces van de la mano, consigue destilarlo "La la land".

En devolvernos a la edad de la inocencia, pero ¡ay! sin dejarnos allí reside la magia de esta película. 





NOTA: Arrasará esta noche en los Óscar, ojalá se los lleve todos e incluso alguno más. Sobre la bondad o naturaleza de estos premios poco hay que decir, salvo que su fidelidad al Star System los hace más fiables que el Nobel de Literatura.

¡That`s entertainment! 


sábado, 25 de febrero de 2017

Carnaval de Sevilla

Imperial y eclesiástica, Sevilla, fundida con su máscara, no celebra el carnaval. 

Turbia, sensual y beata como el Tenorio, duende preclaro de la ciudad, no ha de extrañarnos que Zorrilla, que ha cumplido esta semana doscientos años, ubique su fantasmagoría sevillana en una interminable noche de carnestolendas.

"Las fiestas de carnaval,
al hombre más principal
permiten, sin deshonor
de su linaje, servirse
de un antifaz, y bajo él,
¿quién sabe, hasta descubrirse,
de qué carne es el pastel?"

Cuando Lorca dice en el "Poema de la Saeta" que Sevilla une lo amargo de Don Juan y lo perfecto de Dionisio o cuando Gil de Biedma afirmaba que esta ciudad le resultaba más exótica que Manila, acaso se referían a esta fusión de su espíritu con un profundo antifaz.
Ved si no esos rostros que nos asaltan por la calle, niñas y mujeres como vírgenes de Murillo y señores cuya efigie conocemos por los cuadros de Velázquez.

Sí, el sevillano sólo se quita la máscara durante la Semana Santa cuando la ciudad es un festival sagrado, wagneriano casi.

Ocultándose desvela su ser atormentado y carnal, hecho del incienso de doña Inés y la negra máscara de Don Juan. 

No, no es esta una ciudad de dagas florentinas como en alguna ocasión parece, sino una ciudad embozada en sí misma porque no necesita más.




jueves, 23 de febrero de 2017

La soledad del aguacero


Si queréis conocer a un poeta de verdad, venid el próximo viernes, es decir, mañana, a la Casa de la Provincia a las 18:00h. 
 
Presentación libro "La soledad del aguacero", de Rafael Adolfo Téllez.

No sé qué tiempo hará, pero no importa porque como acertadamente dijo Juan Bonilla en los versos melancólicos, elegíacos, sencillos y hondos de Rafael Adolfo Téllez, siempre llueve. 

La presentación correrá a cargo del siempre mágico José Julio Cabanillas, por lo que podras conocer no uno, sino dos poetas verdaderos, y eso es más difícil que dar con un pokemon legendario.
 

"La diputada de Cultura y Ciudadanía, Rocío Sutil, y el alcalde de Cañada Rosal, Rodrigo Rodríguez Hans, acompañarán al autor, Rafael Adolfo Téllez, en la presentación de su libro, "La soledad del aguacero. (Antolología poética, 1988-2016)", con epílogo de José Julio Cabanillas y prólogo de Andrés Trapiello"

Casa de la Provincia. Plaza del Triunfo, 1, 41004 Sevilla, España.

La fotografía pertenece a esta entrevista con el autor:

http://www.larazon.es/local/andalucia/soy-el-poeta-del-silencio-GA14360897?sky=Sky-Febrero-2017#Ttt1wQ9bdl7JCPly
 

domingo, 19 de febrero de 2017

Cuento de Jerusalén (VI)

La pequeña Raquel llora desconsolada a la puerta del Atrio de las Mujeres desde que sale el sol hasta el ocaso, cuando las hogueras de los sacrificios que alaban el nombre impronunciable del Santo de los Santos proyectan sombras extrañas en los muros del Templo. Hace tres días, en el tumulto que ascendía por la Pascua, perdió la mano de su padre, el Rabí Daniel. La primera noche, cansada de esperarlo bajó a su casa sola para preparar la cena de sus hermanos. Quizá la gran afluencia de peregrinos venidos de toda Judea y Galilea habían retrasado las ceremonias de purificación, quizá se había sumido, como a veces solía, en una oración profunda. Al despertar, aún no había venido. Entonces sí se angustió. Raquel, huérfana de madre, había asumido las responsabilidades del hogar, mientras su padre se entregaba en cuerpo y alma al estudio de la Torá. En vano inquirió a los doctores de la ley que cruzaban hacia el Atrio de Israel vedado a toda criatura hembra, humana o animal. La mayoría no supo o no quiso dar razón de su padre y otros tantos no habían retornado aún cuando declinaba el sol. En esta tercera noche, cuando su desesperación era definitiva, y ya apunto de marcharse escuchó a una mujer que lloraba aún más intensamente que ella, como si un puñal le traspasase el pecho. "Aguarda, mujer", le dijo el hombre de encrespadas barbas negras que la acompañaba. "De aquí no puedes pasar. Sosiégate." La mujer y la niña se abrazaron. A la joven Raquel la inundó una serenidad no conocida antes. Al cabo de una hora escucharon de nuevo, al otro lado de la gran verja de madera, la voz varonil que las había despedido: "Hijo, ahí tienes a tu madre". Un niño de unos doce años, sonriente y feliz, bajaba por las gradas acompañado de una cohorte de escribas. Entre ellos pudo distinguir a su padre el Rabí Daniel quien en lugar de atender a los reproches de su hija seguía admirado con los ojos al pequeño de rizos rubios, al tiempo que le decía a Raquel "¿Por qué me buscabas, hija? ¿Acaso no sabías que en los asuntos de nuestro padre me es necesario estar?"

Gustavo Doré, Jesús con los Doctores de la Ley

 
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